Todos y cada uno de vosotros habéis conseguido que hoy me sienta así de satisfecha y feliz. Vuestra atención, compromiso e implicación han hecho de este camino un recorrido muchísimo más seguro y liviano. Gracias Begoña por decirnos en esa primera charla, que todos podemos conseguir una plaza, ese ha sido mi despertador cada día. Y gracias José Ramón Robelloso por no hacerme la programación y sí guiarme y apoyarme tanto, pues si me la hubiese hecho hoy mi nota no sería mía, sino solamente suya.